miércoles, 9 de septiembre de 2009

HIV POSITIVO / Jaime Fiol 1995 - Argentina


HIV positivo

(cuento – Jaime Fiol – 1995)

Glosario imprescindible para la lectura:

“EL ALEPH” cuento antológico del escritor argentino Jorge Luis Borges. Se recomienda su lectura.

“GUN” (gingivitis úlcero necrotizante de Vincent): afección común e histórica causada por una bacteria (borrelia vincentii), que afecta las encías de los adolescentes por mala alimentación, exceso de actividades y poco dormir. Se cura con buches de bicromato de potasio en dos dias y cambios de conducta. Hoy, hay que reportar estos casos como SIDA y se lo trata con antibióticos (¿?)

***

No sé si Borges vió el Aleph en el sótano de la casa de la calle Garay porque no sé si Carlos Argentino Daneri es un personaje de ficción o el primo de Beatriz Viterbo que tampoco me queda claro si fue una invención literaria.

Borges se permitía jugar entre la realidad y la ficción porque sabía que al fin confluirían junto a él y a sus personajes, a ustedes y a mí en aquel punto donde se concentran todos los puntos del universo: El Aleph.

Núcleo singular donde me encontraba, cuándo y mientras Irene me habló de su enfermedad, tendiéndome el puente que me sacó de entre las páginas de la antología borgeana. Puente que transité escuchando la lapidaria sentencia de Irene: “soy portadora del virus del SIDA”. Y tras ella el minucioso relato de algunos síntomas como el fuerte dolor en sus encías sangrantes, pérdida de peso, fatiga y sobre todo un inocultable miedo a la muerte. Transité el puente que me llevó desde el laberinto borgeano al “síndrome de inmunodeficiencia adquirido”

Me encontré frente a los ojos vidriosos de Irene, tomé su historia clínica y, reclinándome en el sillón, le dije:

-Bueno Irene, vamos por partes. ¿Cuál es el motivo de tu consulta, el problema en tus encías? –intentando dejar el tema pesado fuera de foco.

- Sí claro, pero…

- Irene. Lo que tenés en la boca es una gingivitis úlcero necrotizante. Unos buches de bicromato de potasio y en dos o tres días estarás curada. El decaimiento, la fiebre y la pérdida de peso se deben a lo mismo. Eso sí, debés descansar más y alimentarte mejor.

Me miró como si hubiera consultado con un adivino. Bajó la vista y un tenue rubor cubrió sus mejillas. “Sí, casi no duermo y me alimento mal”, confesó.

No tuve que decirle que había ingresado sin advertirlo a un mundo donde la ficción y la realidad parecen jugar a una especie de multicausalidad circular y entonces dudé sobre quién había cruzado aquel puente y si en lugar de estar en el consultorio, no me encontraba aún en el sótano de la casa de la calle Garay con Irene, con Beatriz Viterbo, con Borges, formando parte de todos los puntos del universo.

Mi primer mensaje fue concreto: “Esto de las encías es un alerta, si sigues con este ritmo de vida te vas a morir”

- Porque tengo SIDA - reiteró

Había corregido el punto focal y ahí estaba su Aleph, su punto donde se concentraban todos los puntos de su universo, su “HIV positivo”. Entonces le pedí que me contara todo.

-Hace unos años estuve noviando con un chico que después supe murió de SIDA, me asusté y fui a un centro de detección donde me enteré que me había contagiado el virus. Desde entonces estoy en tratamiento.

-¿Te sigues drogando?

-¿qué tiene que ver con lo que le estoy contando? –replicó indignada

La respuesta a mi pregunta era casi obvia como también era obvia la reacción de Irene. Me contó, ya más tranquila, que sí, que se drogaba pero ahora casi no. Me contó que aquel muchacho se daba de lo lindo y que con él comenzó con marihuana, coca y después los jeringazos.

Mi segundo mensaje fue también contundente: “Vivir o morir depende exclusivamente de vos”

Los ojos de Irene se me clavaron reclamando urgentes explicaciones. “las drogas son en sí mismas inmunosupresoras pero además están contaminadas ¿o no las preparaban en el suelo o arriba de una mesa antes de inyectárselas? ¿Crees que así se procesan los medicamentos que te venden en las farmacias para inyectar?

-Nos decían que no intercambiáramos jeringas y no lo hacíamos y usábamos preservativos.

-Debieran haberles dicho además, que no se droguen. Se estuvieron inyectando virus, gérmenes, parásitos, disolventes impuros y no quiero imaginarme qué tipos de drogas. Y todo lo que rodea a la drogadicción. Marginación, promiscuidad, desnutrición, agotamiento, estrés. Yo te diría, Irene, que no necesitás de ningún dudoso retrovirus para morirte de SIDA. ¿Qué es la inmunodeficiencia? Es desnudarte de defensas y entonces te pescás todas las enfermedades pero más fuerte

-¿Y?

- Si ordenás tu vida, si dormís ocho horas por día, si te alimentás bien, si dejás de drogarte, si vivís con amor hacia vos y hacia los demás entonces te abrigarás con defensas y serás inmune a todas las enfermedades.

Irene se apoyó sobre el escritorio, me miró fijo y casi gritando me dijo que hacía dos años que no se drogaba, que hace dos años que está en tratamiento con el cóctel y que también hace dos años que cada día se siente peor. “me estoy muriendo de SIDA doctor, ¿no puede comprender eso?”

Comprendí sí, que yo estaba equivocando el discurso. Terminé de anotar algunas precisiones de su relato y le dije que tal vez se sentía mal por los efectos secundarios de la medicación pero que si era verdad lo que me acababa de confesar nunca se moriría de SIDA. Irene pareció calmarse y reiteró que en verdad hacía dos años que no se drogaba.

No pude decirle que dejara de tomar AZT porque ese debate nos lo debemos los profesionales de la salud desde hace mucho tiempo, porque el tema SIDA empezó mal y sigue peor. Es un sindrome que no sólo tiene signos y síntomas médicos sino también jurídicos, sociales, religiosos, económicos, filosóficos. Es un sindrome que generó más leyes que enfermos. Pero este es otro tema. También es otro tema la penalización del consumo personal de estupefacientes que aleja peligrosamente al adicto del médico.

Irene fue precisa cuando me recordó que las estadísticas muestran lo contrario de lo que yo le estaba diciendo.

Las estadísticas, le dije, son hechas por humanos e interpretadas también por humanos. No son infalibles. Recordá que cuando aparecieron los primeros casos por los años ochenta le daban dos años de vida a los infectados, ahora, como no se murieron tal lo esperado dicen que veinte años, después dirán treinta, cuarenta. Morirse costará toda una vida.

-Mi ex novio se murió –increpó

-tu ex novio se drogaba, por eso se murió

-¡Y me contagió el virus!

-Digamos que puede ser. Lo que no quiere decir que vayas a morirte, porque vos dejaste la droga y el virus sólo no provoca SIDA.

Irene abrió los ojos hasta casi desorbitarlos. Y yo no pude decirle que es probable que ni siquiera exista como virus y sí como una enzima más o como una proteina más. No pude decirle que en mi experiencia personal desde 1983 a 1992, los enfermos que atendí en el ámbito del Servicio Penitenciario Federal eran todos drogadictos por vía endovenosa. No pude decirle que el contagio es imposible y esto lo probaba el hecho de que en un ámbito tan propicio a la homosexualidad y a la promiscuidad como es el carcelario no había sino drogadictos infectados o enfermos. No pude decirle que quien estaba frente a ella sostenía esta tesis desde 1984, ni que desde 1990 en los Congresos Internacionales de la Especialidad se comenzaron a documentar casos de enfermos de SIDA sin virus. Que los científicos se desesperan por encontrar el VIH III que salvaría la endeble hipótesis del SIDA como enfermedad infecto-contagiosa. Tampoco pude decirle que Peter Duesberg, eminente retrovirólogo miembro de la Academia de Ciencias de los EEUU y Kary Mullis, Premio Nobel de química 1993 por inventar la reacción en cadena de la polimerasa coinciden en negar el origen viral del SIDA. No pude hablarle de la teoría tóxico-nutricional de Roberto Giraldo. Tampoco que según el informe Concord, un emprendimiento anglo-francés con más de mil pacientes tratados, el AZT no sólo no sirve para nada sino que es altamente tóxico y provocaría al final SIDA “per se”.

-¿me está diciendo que el virus no provoca el SIDA? ¿O entendí mal? – Irene estaba desconcertada.

-entendiste bien.

Hubiera querido decirle que hasta el diagnóstico tal vez fuera incorrecto. Que si tenía toxoplasmosis o simplemente infectada por el parásito, por nombrar una de las tantas causas, le daría igual positivo. Pero no me hubiera creido. ¡Cómo aceptar un discurso que se enfrenta con la historia oficial! Entonces retomé el nivel pragmático del mensaje. Insistí en que se informara sobre el tratamiento con AZT, que indagara si era conveniente o no. Que comprometiera en la opinión a los infectólogos. Le dije por enésima vez que ella era libre de elegir su tratamiento. Libre de elegir entre vivir o morir. Que el SIDA se cura y que el diagnóstico de “VIH positivo o negativo” es absolutamente incierto. Que si no se drogaba más, si se alimentaba bien y descansaba ocho horas diarias no se iba a morir de SIDA.

¿Qué le llegó de todo lo que charlamos? Sólo ella lo sabe. Le di la receta para la gingivitis y nos despedimos. Irene es libre de elegir, pero esa libertad está acotada por condicionamientos. Sólo aceptamos cambios cuando estos no son muy violentos y si Irene va camino al precipicio, ese será al fin su destino. No hay forma de impedirlo pues Irene tiene también libertad para morirse. Al fin, todos nos encontraremos en el Aleph. Tal vez no en el que poseía Carlos Argentino Daneri en el sótano de su casa de la calle Garay. Tal vez en el que Borges sitúa, en la posdata de 1943, allá en El Cairo, en el interior de una de las columnas de piedra de la Mezquita de Amr.

Irene es parte del Aleph, tiene la posibilidad de curarse, pero como le advirtió Daneri a Borges: “ahí está, El Microcosmos de alquimistas y cabalistas, nuestro concreto amigo proverbial, ¡el multum in parvo!”. Claro que si no lo ves, tu incapacidad no invalida mi testimonio”.

Jaime Fiol – Publicado el 20 de mayo de 1996 en el periódico “El Consultor”, MORENO – Provicia de Buenos Aires – REPÚBLICA ARGENTINA

EL PERSONAJE / Cuento Jaime Fiol 1994


El Personaje
Cuento – Jaime Fiol/1994


I

Las fuerzas vivas del pueblo nos encontrábamos reunidos en el auditorio del Palacio Legislativo. Nos habían citado a través del comunicado número cero de la revolución. En cada uno de nosotros convivían contradictorias impresiones sobre lo sucedido en la víspera.

Nos mirábamos perplejos sin atinar a arriesgar ninguna hipótesis. Todo fue ràpido. Estábamos terminando la jornada laboral cuando comenzó la revuelta. Los tiros cesaron al despuntar el alba. Refugiados en nuestras casas, temerosos, apenas si nos atrevimos a espiar por las ventanas la lucha que libraban nuestros soldados y policías contra estos desconocidos que ahora nos convocaban.

- La corrupción era muy grande como para que nos extrañe lo sucedido – me dijo, como confesándose, el párroco.

- Por qué no comenzar preguntándonos qué pasó. ¿Quiénes son los agresores? - le pregunté

- ¡Será un - ¡Es un golpe militar! ¡Qué tiene de raro!

- Tiene de raro que no llevaban uniforme y sólo quedó un tendal de muertos nuestros alcanzados, en la confusión, por nuestros proyectiles. Tiene de raro que todas las comunicaciones quedaron interrumpidas. No hay radio, televisión, teléfono. Convengamos estimado amigo que hay algunas cositas raras, ¿no le parece?

- Quizás Dios nos ilumine –concluyó el cura cerrando el diálogo y elevando una plegaria al cielo de mampostería.



A mi izquierda se encontraba el Director del Hospital esforzándose por escuchar la conversación. Cuando el padre la dio por finalizada me dijo también en voz baja:

- Si Dios estuviera aquí no se salvaría nadie.

- Espero que no esté –agregué, y aproveché para preguntarle si sabía algo sobre lo sucedido.

-En realidad yo esperaba hace tiempo que esto sucediera. La corrupción en la política era insostenible. El país no va a marchar hacia delante con semejantes dirigentes.

- ¿Pero quiénes son ellos?

- ¿Qué sé yo? Será un golpe militar.

Miré hacia adelante observando el conjunto mientras reflexionaba. El médico y el cura no parecían sentirse los derrotados de la revolución. Más bien se consideraban parte de ella. Y para peor no parecía interesarles mucho la identidad y la intención de los desconocidos. Desde mi posición veía al mismo Intendente, a militares, a jueces, políticos, profesionales, empresarios, gremialistas. Todos. Todos estábamos allí.

- ¡Un momento! -grité- ¿Quiénes son los derrotados?

Todos me miraron con asombro. Sembré la duda que prendió rápidamente.

- Caímos en una trampa –gritó el general-. ¡Cómo pudimos creer un comunicado subversivo y apócrifo! Estamos a merced de ellos en este recinto. Vámonos.

- Yo no me voy –dijo el párroco-. Al menos estoy seguro que no voy a ir tras de usted ni de los políticos. Esperemos a que se manifieste la intención de esta gente. Tengamos fe en que Dios no nos hará caer en una emboscada.

Sus palabras calmaron a la concurrencia. La duda inhabilita para la acción y el cura la había sembrado. Si bien la hipótesis del General era lógica, todos sabíamos que si nos íbamos sería para refugiarnos cada uno en nuestras covachas. Otra cosa no podíamos hacer.

Cuando todos nos acomodábamos nuevamente en los asientos se abrió la puerta del recinto e ingresó El Personaje. Solo. Desarmado. Comenzó a leer el listado en el que figuraba cada uno de nosotros ordenado por estricto orden alfabético y el cargo que desempeñábamos. Acto seguido nos pidió que miráramos el número del asiento en que estábamos, sacó un bolillero y extrajo un número. El 134 correspondía a un médico del Hospital Municipal.

- Dr. R.D. médico. Jefe del Servicio de Oncología. Pongase de pie.

El médico obedeció la orden. Se escuchó un murmullo general. El miedo comenzó a invadirnos. La cara de incertidumbre del elegido no difería mucho de la del resto de la concurrencia. Mi corazón latía a un ritmo infernal.

- Por favor doctor, acérquese al estrado.

Reponiéndose de su estupor, con la cabeza erguida, el médico pasó al frente.

- Siéntese por favor. Debo comunicarle que puede usted estar enfermo de cáncer, por lo que debe someterse a las prácticas habituales de diagnóstico.

- ¡Yo enfermo! – rio el médico - ¡Porque usted lo diga! ¿Qué es lo que está buscando? Nos toma por tontos.

- Que venga rápidamente su personal. ¿Qué necesita para el diagnóstico? ¿Radiólogos, cirujanos, patólogos, enfermeros? Llámelos. Algunos están acá, otros afuera. Llámelos y vendrán.

- Llamelos usted, no voy a prestarme a este juego.

- No es un juego. Llámelos. ¡Es una orden!

Se acallaron los murmullos. En el recinto se impuso un silencio mortal.



II



En pocos segundos el recinto se transformó en un sofisticado quirófano en cuya camilla yacía aterrorizado el oncólogo. Médicos, radiólogos, enfermeros comenzaron su labor.

El extraño Personaje que nos dirigía hizo una seña a uno de los radiólogos que corrió a su lado con un informe.

- El enfermo presenta una imagen en el pulmón derecho que podría ser un cáncer –recitó el radiólogo.

- Es una vieja lesión. Una secuela de una enfermedad ya curada –gritó el médico.

- No estamos seguros – agregó el radiólogo siempre dirigiéndose al Personaje – Debiéramos hacerle una tomografía computada y una punción exploratoria.

- No, no, me niego. ¿Tengo que interpretar que esto es un castigo?

- Yo diría que es una práctica de rutina. El personal que le va a realizar los estudios es el que usted dirige. No entiendo el porqué de su preocupación. Comiencen.

Nos hundimos cada vez más en nuestros asientos. Todos comprendimos que se nos estaba castigando de un modo inusual. Cada uno de nosotros decodificaba cada signo y lo adaptaba a su actividad específica.

Desde la calle se escuchaba el griterío de la multitud. Traté de imaginar el porqué lo hacían. Quiénes eran. Me pregunté dónde estaban los guerrilleros o lo que fueran. Obedecíamos ciegamente a un Personaje solitario y desarmado que nos estaba destruyendo. Vi al comisario pálido y sollozando. Miré a mi vecino médico aterrado tal como si le estuvieran haciendo a él los estudios. El cura parecía gozar de la situación, erguido en su asiento, oteaba el cuadro.

Un enfermero se acercó al Personaje y le dijo que el personal se negaba a intervenir sin un estudio previo de infección al VIH.

- ¿Qué prueba quieren hacer?

- ELISA –dijo el enfermero

- Pídala. Pidan los reactivos

Rápidamente apareció un laboratorio ambulante y en apenas unos segundos se escuchó el informe de ELISA positivo.

- ¡Oh…! Exclamó el auditorio

- No, no, lo que me faltaba. ELISA positivo puede dar en un montón de afecciones. Tengo una gingivitis herpética, por eso dio positivo.

- Yo creí que era prueba suficiente ¿no lo consideran ustedes así?

- No – dijo el enfermero – hay que hacer un Western Blot.

- Hágalo

Pasados unos segundos el W.B. positivo hizo que el personaje dijera al auditorio que el paciente tenía SIDA y que esto explicaba el cáncer en el pulmón. Seguidamente indicó que se le comenzara a aplicar AZT, quimioterápia y radioterapia.

- Esto no lo puedo tolerar –gritó el Director del Hospital – paremos con esta farsa. ¡Yo conozco al doctor y no tiene cáncer ni SIDA!

- Perdón –interrumpió el Personaje- ¿cómo puede usted decir eso si sus laboratoristas acaban de confirmar ELISA y Western Blot positivo? ¿No son las pruebas suficientes para establecer un diagnóstico de certeza?

- No, no es tan así –contestó el Director- hay algunas otra enfermedades o infecciones que pueden dar positivo. Además se necesita contrastarlo con otros informes de otros laboratorios.

- ¿Actúan ustedes así en todos los casos? – preguntó sorprendido el Personaje.

- No, no siempre. Es que es muy costoso y muchas veces los centros de salud carecen de recursos. Además debo decirle que el doctor no pertenece a ningún grupo de riesgo y ….

- ¿Cómo lo sabe? –gritó el Personaje- Puede drogarse, ser homosexual, haber tenido relaciones con infectados, puede haberse contagiado en el hospital.

- No es tan así. Usted no es médico si no sabría que hay criterios para … -su discurso fue interrumpido bruscamente por el Personaje.

- ¿Criterios? ¿Acaso no determinan con estos dos estudios que un paciente es portador del VIH? ¿Me están tomando el pelo? ¿O es que medimos con diferente vara al prójimo?

El auditorio se movió inquieto. El comisario vomitó, Los demás lo imitaron. El cura exhaló una tosecita burlona.

- Qué es lo que usted propone – dijo el intendente poniéndose de pie.

- Pues curar a este pobre hombre. Tiene SIDA y cáncer

- Dejémonos de rodeos. Ustedes tomaron la ciudad ¿Quiénes son? ¿Quién los manda? ¿Qué se proponen?

- No son preguntas que pueda contestar. ¿Por qué no nos atenemos a lo que estamos haciendo? Cuando se come se come, cuando se duerme se duerme, cuando se está curando a alguien pues curémoslo.

El General intentó avanzar sobre el Personaje pero en el intento cayó al suelo.

-La sociedad está pervertida. Los dirigentes se apartaron del camino de la rectitud, del camino de Dios – dijo el cura, solemne.

- Cállate, nadie te dio cabida en esto - le gritó El Personaje

El cura se desplomó en su asiento y quedó inmóvil.

- Sigamos. AZT. Apliquen

- No. No. –gritó el médico

El murmullo del pueblo, forzando la puerta de entrada al recinto, fue captado por todos nosotros. El Personaje retrocedió y abrió la puerta. Miramos, sin poder reaccionar, cómo el pueblo penetraba y nos iba degradando. El Personaje desapareció. Me sacaron el guardapolvo, mi credencial de médico. Al cura su sotana, Al General su uniforme.

Alguién escribió en el tablero electrónico que presidía el gran salón: DIA UNO DEL AÑO CERO.



Jaime Fiol – 1994 – Sr. Neón, número 7, Publicada por L.J. Silver , Cap. Fed. R. Argentina



PSIQUIATRIA INTEGRAL - Tratamientos naturales

Psiquiatría Integral - Breve introducción

por Dr. Andrew MacLean Pagon MD

Traducido por Mar Soler Masgrau y Tere Subias Grau

“Es más importante saber qué tipo de persona tiene una enfermedad que saber qué tipo de enfermedad tiene una persona”.

“Las fuerzas naturales dentro de nosotros son las verdaderas sanadoras de la enfermedad”. Hipócrates (hacia 460-377 AEC)

En la práctica psiquiátrica moderna (occidental),el reconocimiento del síntoma-signo, la construcción de la enfermedad y la estrategia taxonómica, son reflejados, condicionados, y forzados por las normas y valores socio-culturales así como por las organizaciones raciales, religiosas, políticas y económicas de la sociedad en la que están contenidos. Así, la práctica psiquiátrica alrededor del mundo se basa en lo mencionado arriba y difiere mucho de un país a otro.


La actual psiquiatría moderna está centrada principalmente en el binomio enfermedad / terapia.

Separa categorías del diagnóstico psicopatológico en desórdenes orgánicos, desórdenes afectivos/humor (desórdenes de nivel emocional/sentimiental), desórdenes psicóticos (desórdenes de nivel-pensamiento mental, de percepción y cognitivos), desórdenes disociados, desórdenes somáticos, desórdenes de ansiedad etc. La actual psiquiatría moderna no muestra flexibilidad en adaptar el enfoque psiquiátrico integral, a saber centrada en el paciente (exactamente lo que más se necesita!) a la concepción de desórdenes psiquiátricos. La actual clasificación centrada en la enfermedad y terapia se basa principalmente, en la determinación exclusiva de la biomédica moderna, que es parcialmente incorrecta/falsa.

De forma optimista, los datos que informarán las ediciones futuras de textos de psiquiatría tales como: la Clasificación Internacional de Enfermedades (Décima Edición- ICD-10- incluyendo los desórdenes de conducta y mentales), el Diagnóstico y Estadístico estadounidense (Manual de Desórdenes Mentales, Cuarta Edición- DSM-IV), o la Clasificación China de Desórdenes Mentales (Tercera Edición- CCMD-3) tendrán que incluir un sistema de clasificación muy diferente, holístico y centrado en el paciente.

Proporcionar coherencia integral en la curación dando poder al paciente.

La coherencia integral en la curación implica que el ambiente interno y externo del paciente estén integrados, que estén lógica y coherentemente conectados, es decir, "previsible" y razonablemente "bajo control". Ganando coherencia integral, la persona en el estado de enfermedad gana confianza, optimismo y esperanza, promoviendo la curación total.


Hay nueve componentes mayores de coherencia integral dentro de la curación:

1. Enfoque psiquiátrico integral basado en lo espiritual, pero no como comprensión religiosa de la vida.

La espiritualidad no es un dogma, ni una doctrina, ni ningún sistema rígido y estricto de la creencia, pero un estilo de vida sumamente práctico, arraigado en el conocimiento consciente de las fuerzas del universo y de la interacción de éstas con uno mismo. El Ser es un ser cósmico, regulado por leyes cósmicas.

2. Mantenimiento del equilibrio relativo, acentuando medidas preventivas.

Un concepto clave en la visión psiquiátrica integral de la salud es el equilibrio relativo. Los patrones de causa de las enfermedades se manifiestan cuando la totalidad de uno mismo se sale del equilibrio. La dieta y el ejercicio apropiados, el sueño adecuado, la vida sexual sana, la mejor adaptación posible a cambios estacionales, el estado de armonía Cuerpo-Mente-Espíritu (dentro de sí mismo, en la familia, con los amigos y la sociedad en general), son sólo algunos de los aspectos principales del equilibrio. Sin embargo, la naturaleza de todo, incluyendo al ser humano, tiene una tendencia natural a volver a un estado dinámico del equilibrio relativo. Entrar y salir del equilibrio relativo es un proceso natural que sucede constantemente a través de los ciclos de la vida. No hay una línea nítida entre la salud y la enfermedad, ambas son naturales y son aspectos del mismo proceso, en el que el Ser cambia continuamente en relación a las modificaciones del ambiente interno y externo. La enfermedad y la muerte son a veces inevitables en el proceso progresivo de la vida, el perfecto equilibrio de la salud no existe.

3. Acercamiento centrado en el paciente.

El paciente está en el verdadero centro de la curación, él/ella juega un papel muy importante y activo. Es el responsable de la conservación de su propia salud (es su deber!), y en mayor grado del restablecimiento de su salud cuando ésta sale del equilibrio. El médico/psiquiatra toma parte en el proceso curativo; proporciona instrumentos para que el paciente utilice, no debe juzgar, pero debe ser compasivo y amable, dándole soporte al paciente con la mejor intensión posible.

Esto incluye dos principios:

1. No Hacer Daño (Lat.Primum non nocere), que sigue tres pautas:

A) Utilizar métodos y medicinas terapéuticas que reduzcan el riesgo de efectos secundarios; utilizando la menor fuerza posible necesaria para diagnosticar y dar tratamiento.

B) Evitar, cuando sea posible, la supresión dolorosa o dañina de los síntomas.

C) Reconocer y respetar el trabajo de auto curación del individuo.

2. Identificar y Tratar las Causas (Lat.Tolle causam).

El Médico/Psiquiatra procura identificar y suprimir las causas fundamentales de la enfermedad, no meramente eliminar los síntomas.

4. Comprensión

La comprensión es un sentido de orientación y orden; a la persona que entra en estado de enfermedad se le aporta conocimiento (con sentido común, en términos humanos, utilizando el lenguaje de la naturaleza), basado en la observación del ser humano y sus actividades como un Microcosmos dentro de un gran fenómeno mundo-Macrocosmos, acerca de la fuente de la enfermedad, los mecanismos de ésta y de los efectos de los mismos en la vida del paciente.

5. Manejabilidad.

El médico/psiquiatra y el paciente son capaces y están dispuestos a encontrar los requerimientos de la enfermedad. La calidad de la relación y cooperación entre paciente y médico/psiquiatra son la llave del éxito. El médico/psiquiatra es como un maestro (Lat.Docere): comparte información y conocimiento con su paciente y alienta la auto responsabilidad por su salud. Existen consejos prácticos para trabajar con los aspectos raciales, mental-emocionales, sociales, culturales y económicos de la enfermedad. Al paciente se le enseñan técnicas para poder cambiar su situación en la vida, llevando esos cambios a todos los niveles de su vida.

6. Significado.

Descubrimiento del propósito y enseñanza que hay detrás de la enfermedad, basados en la comprensión espiritual de la vida.

Todo sucede por una razón, hay una causa de todo. Nada es accidental, nada permanece igual y todo es correlativo y está en un flujo y cambio constante.

Hay un propósito detrás de cada acontecimiento, y va despertando relativamente el consciente, el subconsciente o el inconsciente.


7. El enfoque holístico.

El holismo en sentido reducido, significa que ese paciente es visto como una entidad/sistema vivo cuyos componentes se interconexionan y son interdependientes. En sentido amplio, la visión holística reconoce también que este sistema es una parte esencial de otros sistemas más grandes, que implica que el individuo es y está en interacción continua con su ambiente físico, mental, emocional, espiritual y social-económico pero también que puede afectarlo y modificarlo. Este enfoque es multi-facético. Es simultáneamente intuitivo y racional, entero, completo, científico y artístico. Desde esta perspectiva, la manifestación de la enfermedad se ve como el resultado de un desequilibrio que se origina en uno mismo (la Realidad Interior) y/o en su relación con el Universo (la Realidad Externa).

8. El enfoque Chamánico.

El enfoque Chamánico levanta los conflictos y las resistencias inconscientes a un nivel consciente, donde éstos pueden desarrollarse libremente y encontrar la resolución. Uno trabaja con el inconsciente individual del paciente, así como, a ser posible, con el inconsciente colectivo y social, que es compartido por una comunidad más grande y completa. El médico/psiquiatra es semejante a un sabio (sánscrito Rishi), que conoce cómo todas las Pautas del Universo trabajan juntas; que trata a cada paciente en las bases individuales; cuyo diagnóstico no clasifica o etiqueta al paciente con una enfermedad específica, pero registra, tanto como sea posible, el estado total de Cuerpo-Mente-Espíritu del individuo y su relación con el ambiente económico, social, cultural y natural.


9. Despertar y accionar los poderes curativos de la naturaleza (Lat.Vis medicatrix naturae).

El papel del médico/psiquiatra es el de ayudar a estas fuerzas naturales creando las condiciones más favorables para el proceso curativo. Así el médico/psiquiatra se define como un asistente, un ayudante al proceso curativo natural arraigado en un código de Dharma de la ética médico/psiquiátrica.

Varias modalidades terapéuticas integradas.

El principio fundamental de la psiquiatría integral es que Cuerpo-Mente-Espíritu es un conjunto integrado. El médico/psiquiatra trata a los pacientes como un conjunto dinámico.

El enfoque psiquiátrico integral proporciona una descripción compleja pero clara de estas ideas, formula los principios para entender sus relaciones y desarrolla modalidades terapéuticas extraordinarias para corregir los desequilibrios en el cuerpo y la mente. Las modalidades terapéuticas se diseñan para estimular al paciente de tal manera que seguirá su propia tendencia natural a volver a un estado de equilibrio relativo. El proceso de la curación total es una interacción progresiva entre el médico/psiquiatra y el paciente, con el médico/psiquiatra modificando continuamente las variadas modalidades terapéuticas según las respuestas específicas y generales del paciente. Las diferentes modalidades terapéuticas no apuntan solo a tratar los síntomas/signos de la enfermedad del paciente, sino que trabajan también en un nivel más fundamental que afecta al ser entero, para contrarrestar los desequilibrios que se consideran como la fuente de la enfermedad.

Las varias modalidades terapéuticas integrales son:

Ø Acupuntura (tratamiento con agujas) y la cauterización con artemisa (moxibustion).

Ø Medicación Integral (moderna (occidental), hierbas, minerales y remedios animales).

Ø Terapia integral de la dieta.

Ø Psicoterapia integral.

Ø Meditación, Yoga, Tantra y Mantra.

Ø Rejuvenecimiento y virilización.

Ø Curación con cristales.

jueves, 7 de mayo de 2009

LA EPIDEMIA DE GRIPA PORCINA: REALIDAD O DELIRIO? Mayo de 2009

Por Roberto Giraldo, M.D.

Contenido

1) Introducción
2) Ansiedad y pánico, innecesarios y tóxicos
3) Epidemias de histeria masiva
4) Estimulando nuestro sistema inmunológico
5) Referencias científicas

1) Introducción:

Investigadores de los Centros para el Control de las Enfermedades del Gobierno de los Estados Unidos (www.cdc.gov), de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (www.who.int), de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y del Ministerio de la Salud de México (www.salud.gob.mx), a través de los medios de comunicación, han lanzado una alerta al mundo acerca de una “peligrosísima” epidemia de “gripa o influenza porcina”, es decir, originada en cerdos. Según la OMS, ésta es una Emergencia de Salud Pública Mundial de acuerdo con el Reglamento Sanitario Internacional de 2005.

Las noticias reportan casos de gripa porcina en varios países. Sin embargo, el país más comprometido y donde se alega que se originó esta epidemia, es México. Allí, la industria del turismo ha sufrido grandes pérdidas financieras al cerrarse los centros de atracción turística mundial como Cancún, Playa del Carmen, Acapulco, Puerto Vallarta, Baja California, entre otros. El gobierno ha cerrado todas las oficinas gubernamentales, bancos, escuelas, universidades, centros comerciales, restaurantes, cines, todos los demás centros de diversión y hasta los sitios arqueológicos. Se han cancelado todos los eventos públicos.

En la última semana de abril el país estaba prácticamente paralizado y los pocos que circulaban por las calles de la Ciudad de México, lo debian hacer con máscaras en su nariz y boca. Las farmacias están quedando sin antibióticos y sin máscaras quirúrgicas. Toda persona que haya estado recientemente en México, California o Texas es considerada “sospechosa” de estar “infectada” con el “mortal virus de la gripa porcina”. Muchas compañías aéreas han suspendido sus vuelos a México. Se ha creado un caos en aeropuertos y fronteras.

En ese país centroamericano, lo peor ocurrió durate el largo feriado del primero de mayo, cuando el gobierno ordenó la parálisis total y nadie podía salir de sus casas, según ellos, para evitar mas contagios con la gripa de los cerdos. Este fué, sin duda, un golpe mortal a la economía mexicana.

Los noticieros no paran de alarmar a la población del mundo: cada minuto presentan informes dramáticos de más y más infectados con el virus de la gripa porcina, de nuevos enfermos, y cómo los muertos están aumentando considerablemente. Le dicen al público que, esta vez, hay peligro de una verdadera pandemia (epidemia mundial) debido – según las autoridades sanitarias y gubernamentales - a que se trata de un nuevo y supercontagioso virus originado en los cerdos mexicanos y que los investigadores han bautizado como AH1N1.

Hoy en día, muchas personas, cuando escuchamos este tipo de “terror médico” infringido por los organismos internacionales y nacionales encargados de la Salud Pública, sospechamos inmediatamente algún tipo de intereses malintencionalos de parte de los que manejan el poder global. Nos preguntamos: ¿Por qué este supuesto “virus mortal” ataca principalmente a la república mexicana? ¿Será acaso alguna retaliación contra México y los mexicanos por no aceptar algún tipo de tratado comercial? ¿Será para quebrar la económia mexicana con fines de mejorar la crisis financiera actual de los países ricos? ¿Será para estimular el comercio mundial favoreciendo los intereses de la industria farmacéutica? ¿Será acaso para desviar la atención del mundo e iniciar alguna otra guerra como ya sucedio con el Golfo Pérsico, Afganistán, e Irak?¿Sera una mezcla de esta opciones? ¡Pronto lo sabremos!

Vale la pena ahora revisar las muy similares epidemias fantasmas con que se alarmó al mundo, tales como la de “la gripa aviaria o gripa de los pollos”, la epidemia de “SARS” (Severe Acute Respiratory Syndrome), entre otras; para conocer sus verdaderas intenciones y consecuencias.

Es interesante ver como el Presidente Barak Obama ya pidió al Congreso de los Estados Unidos un billón y medio de dolares para “enfrentar” a la gripa porcina.

La OMS pasó su alerta de pandemia de 4 a 5 en una escala de 6. La misma OMS junto con el Ministerio de Salud de los Estados Unidos, han afirmado que el medicamento Tamiflu o Acetamivir fabricado por los Laboratorios Farmaceúticos Roche es útil contra el virus AH1N1 de la gripa porcina. Por su lado, Roche informa tener 220 millones de tratamientos para hacer frente a la epidemia y, que está fabricando muchos más. Es interesante recordar que el Tamiflu es el mismo medicamento que se promocionó para la gripa aviaria del 2006. Varios países como Australia y Brasil anuncian que en pocas semanas estará lista la vacuna para el peligroso virus de los cerdos.

El Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo ya están ya ofreciendo empréstitos millonarios para atender “la crísis”, principalmente en los países en vía de desarrollo, los cuales, según informes oficiales serán los mayormente atacados por el “virus de la gripa porcina”.

Mientras escribo estas líneas, los medios de comunicacion del mundo, orientados por las autoridades sanitarias internacionales, continúan empeñados en esta campaña de terror médico contra los habitantes del planeta.

2) Ansiedad y pánico, innecesarios y tóxicos.

La intuición, el sentido común y la historia nos indican que no existe ninguna epidemia de gripa porcina, como tampoco existió la de la famosa gripa aviaria, y otras más. Sin embargo, supongamos que fuese cierto que hay peligro de una pandemia con ese tipo de gripa originada en los cerdos.

Aún si fuese cierta esta epidemia, el énfasis que las autoridades de salud están haciendo en el agente infeccioso mismo, en este caso un supuesto “virus de la gripa porcina”, está generando miedo, ansiedad, pánico y terror, con el consecuente deterioro del sistema inmunológico. ¿Será que las autoridades de salud no conocen de las verdades cientificas que enseña la psiconeuroinmunología? O, ¿será acaso que conscientemente desean crear inmunosupresión y poner a cientos de miles en riesgo de enfermar?

El miedo, la ansiedad, la depresión y el pánico lesionan el sistema inmunológico como se sabe desde los tiempos de Galeno. A principios del siglo pasado Franz Alexander documentó claramente el origen psicosomático de todas las enfermedades del cuerpo; y el científico brasilero Dr. Norberto Keppe, ha estado explicando en sus más de 50 libros, con sólidos argumentos objetivos, cómo todas las enfermedades psíquicas, orgánicas y sociales tienen origen en la psicopatología de las personas (www.trilogia.ws).

La caótica situación social actual creada por las autoridades internacionales de la Salud Pública, por los gobiernos y los medios de comunicación, con relación a la gripa porcina, son un ejemplo perfecto de lo que el Dr. Keppe llama esquizofrenia social o “sociofrenia” (www.trilogiaanalitica.org).

Además, este tipo de terrorismo médico emanado de los organismos internacionales de la Salud Pública, viola el principio hipocrático de: “Al Menos No Hacer Daño”. ¿Acaso ya no es válido el “Juramento Hipocrático” que realizamos los médicos el día de nuestra graduación?

Si realmente hubiese interés en ayudar a la Salud de la Población, debería recordarse que para que ocurra cualquier enfermedad infecciosa, incluida la “gripa porcina” se requieren tres condiciones:

a) La presencia del agente infeccioso y sus fuentes. En el caso de la gripa porcina serían el virus, los cerdos enfermos y las personas enfermas.
b) Un modo de transmisión. En la presente situación correspondería a la inhalación o ingestión de partículas virales a partir de los enfermos. Y,
c) La presencia de un huésped susceptible. La persona necesita ser vulnerable para poder contraer una enfermedad infecciosa. Tiene que estar debilitada e inmunosuprimida, de lo contrario es imposible desarrollar una enfermedad infecciosa: esta es la ley fundamental de la infectología.

El último requisito mencionado es el más importante, y es precisamente el que no está siendo tratado en forma adecuada por las autoridades. Simplemente se explican las medidas para evitar el contagio con el supuesto “virus de la gripa porcina”. Solo enfatizan en los dos primeros requisitros, dando la idea equivocada de que todo aquel que se contagia con el virus va a enfermar. Ignorando que la inmensa mayoría de las veces que nos ponemos en contacto con agentes infecciosos, estos son neutralizados por nuestros mecanismos de defensa, nuestro médico interior y nuestra farmacia interior.

La simple intuición y el sentido común enseñan que si uno es fuerte, no se enferma!

Las autoridades de salud y los periodistas están usando los terminos “expuesto”, “infectado” y “enfermo” como si estos tuviesen el mismo significado. Sin embargo, la exposición a un agente infeccioso solo indica que la persona ha estado en contacto con él. Infección, indica que los agentes infecciosos están creciendo en la persona expuesta y que muy probablemente las respuestas inmunológicas lo van a neutralizar. Ahora bien, los individuos con una enfermedad infecciosa, en este caso con la gripa porcina, serían aquellos, muy pocos, debilitados, en los cuales el sistema inmunológico no logró controlar la infección, quienes desarrollarían los síntomas y signos clínicos de la gripa porcina. En toda epidemia de enfermedades infecciosas, los que se enferman son la inmensa minoria, muy pocos!

Inclusive, si fuese cierta la existencia actual de una epidemia de gripa porcina, como aseguran las autoridades, muchos individuos estarían expuestos al supuesto virus de los cerdos, pero solo unos, muy pocos, enfermarían de gripa; y de éstos, tal vez unos cuantos muy debilitados, podrían morir.

Lo anterior lo demuestra claramente lo ocurrido durante la epidemia creada criminalmente por oficiales del Gobierno de los Estados Unidos en octubre del 2001, un mes después del ataque terrorista a las Torres Gemelas y al Pentágono. En ese entonces fueron colocados intencionalmente esporos del bacilo del antrax o carbunco en miles de sobres del correo de todos los estados de la costa oriental de los Estados Unidos, desde la Florida hasta Maine. Miles de miles de personas fueron expuestas e infectadas, pero solo 22 personas enfermaron y de éstas, tres murieron. Enfermaron unos pocos ancianos muy debilitados y murieron los tres más inmunosuprimidos. El funcionario estadounidense que confesó este crímen se suicidó un tiempo después o ¿sería obligado a hacerlo...?

Vale la pena estudiar aquí la Carta Abierta que escribí con relación a la epidemia del antrax de aquella ocasión, al entonces alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, y en la cual le explicaba lo mismo que trato de explicar ahora
(http://www.robertogiraldo.com/eng/papers/OpenLetterToTheMajor.html).

El énfasis en el agente infeccioso (virus) y en el modo de contagio es tambien utilizado para promocionar vacunas y medicamentos; de esta forma se favorece a la industria farmacéutica; sin importar el daño potencial que las vacunas y los medicamentos antivirales pueden infringir al sistema inmunológico y a los demás sistemas corporales. Las personas aterrorizadas con la idea de la gripa porcina se están medicando con toda clase de antimicrobianos tóxicos. Es importante recordar que los antibióticos pueden destruir el sistema inmunológico, volviendo vulnerable a la persona a toda clase de infecciones, incluso al propio virus de la gripa porcina. Por eso los antibióticos pueden ser usados solo en casos de extrema necesidad y con la debida supervisión.

Desde los tiempos de Pasteur y Koch, las personas han estado innecesariamente preocupadas por gérmenes y por enfermedades infecciosas. Este mito crea un terreno propicio para dejarse asustar y aterrorizar con epidemias creadas con intenciones macabras, como la de ahora de la gripa porcina.

Pensar que el origen de las enfermedades está en los agentes infecciosos, dejando de lado el interior del ser humano es la peor inversión de la medicina moderna como lo explica científicamente la Trilogía Analítica (Ciencia, Filosofia, Teología) (www.stop.org.br ).

No sorprende que los que ostentan el poder realicen toda clase de actos criminales contra la masa, como lo están haciendo ahora; lo que preocupa es que aún existan tantas personas alienadas que no distingan a sus amigos de sus enemigos, que se dejen atemorizar, aterrar y enfermar.

No me canso de insistir, que científicamente está demostrado cómo la ansiedad, la depresión, el pánico y otras emociones similares causan inmunosupresión severa, y que una vez deteriorado el sistema inmunológico, cualquier germen nos puede hacer daño, incluso aquellos de nuestra flora normal. Una vez deteriorado el sistema inmune, no solo ocurrirán infecciones sino también toda clase de enfermedades inflamatorias y degenerativas de muchos órganos y sistemas.
En este sentido, sugiero a las autoridades de salud que aún sean responsables, revisar el asunto de la psiconeuroinmunología, del verdadero origen de las enfermedades. Existen cientos de publicaciones científicas y libros sobre el tema. Al final de este artículo estoy citando algunos de ellos.
3) Epidemias de histeria masiva.
Además, es preocupante apreciar la forma como las autoridades sanitarias están analizado y resolviendo el asunto de la supuesta gripa porcina, lo que indudablemente conduce a crear un ambiente perfecto para lo que se llama “Enfermedad Psicogénica Masiva”, también conocida en el mundo científico como “Epidemia Histérica” o “Histeria de las Masas”.
Todo parece indicar que este caos va a continuar agravándose. Es una verdadera psicosis social o sociofrenia, como acertadamente la denomina Keppe.
La literatura científica está llena de ejemplos de estas “epidemias de histeria”; un simple rumor puede ser convertido en una delirante verdad absoluta, así las personas de los internados, colegios, universidades, ejércitos, pueblos, ciudades y países se han enfermado al escuchar un rumor o una información irresponsable por parte de las autoridades.
Héctor Lozada, periodista mexicano del estado de Tamaulipas, describe la “Epidemia de Histeria Masiva” actual con estas palabras: “Las pérdidas en México son millonarias. Han emitido una alerta insólita: muchas personas se están enfermando de los síntomas que las autoridades describen como caso típico de gripa porcina. El Presidente Felipe Calderón dió la alerta a eso de las 11 de la mañana, y a las tres de la tarde los centros de salud ya estaban llenos. Vi a varias personas que vomitaban en la calle o que se desmayaban en las afueras de los Centros de Salud” (Comunicación personal).
El objetivo fundamental de los terroristas es crear terror. El momento exige unidad de todos para parar a los terroristas!
Este caos de terror debe ser erradicado de la faz de la tierra!
4) Estimulando nuestro sistema inmunológico.
Las personas con un buen estado de salud, equilibradas psíquica, mental y espiritualmente, no pueden ser atacadas por ningún microbio, ni siquiera por el virus de la gripa porcina. Insisto en que ésta es una de las leyes fundamentales de la infectología. En tal sentido, las autoridades sanitarias, en lugar de generar pánico y terror, como lo están haciendo ahora, deberían utilizar los medios de comunicación para explicar en detalle las diferentes formas para estimular nuestros mecanismos de defensa en general y del sistema inmunológico en particular.
La felicidad, la alegría, la armonía, la tranquilidad, y otros estados como la satisfacción personal son el mejor estimulante del sistema inmunológico. Debemos, entonces, aprovechar a los artistas, músicos, pintores, teatreros, escritores, cuentachistes, bailarines, entre otros, para que con sus técnicas estimulen las emociones positivas y la espiritualidad de las personas que viven en los lugares de una posible epidemia de gripa porcina o de cualquier otra infección. De esta forma nadie necesitaría de máscaras quirúrgicas ni de antibióticos. Todo contagio podría ser neutralizado por unos sistemas inmunológicos saludables.
Los nutricionistas y dietistas equilibrados, podrían explicar cómo una dieta a base de frutas y verduras es ideal en las actuales circunstancias. Cómo un diente de ajo cada día, junto con un poco de jugo de zanahoria y de limón, con sus propiedades antivirales, antoxidantes e inmunoestimulantes, podrían ser suficientes para lidiar con el virus de la gripa porcina y con cualquier otro microrganismo potencialmente patógeno. Un poco de ejercicio al aire libre disfrutando de la belleza de la creación, combinado con algo de respiracion profunda y meditación ayudarían bastante. Los proferores de Yoga, de Tai Chi, de aeróbicos y Pilates, para mencionar algunas estrategias, pondrían su grano de arena.
También se deberían organizar conferencias, charlas y mesas redondas en los medios de comunicació, con diferentes profesionales de la salud, psicológos y terapistas naturales para enseñar a las personas la aplicación de técnicas simples para hacer más fuertes y equilibrados sus sistemas inmunes.
Las autoridades están en la obligación de apoyar estas actividades para beneficio de las personas y de la sociedad.
La supuesta epidemia de gripa porcina, no es otra cosa que un actuar de los poderosos con intenciones macabras sobre las masas indefensas! La verdadera epidemia actual es la de no aceptar la realidad, es la alienación, es delirar.......
5)Referencias Científicas.
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